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Seguridad en la nube: mejores prácticas (guía 2025)

Cómo proteger identidades, datos, redes y aplicaciones con un enfoque práctico: Zero Trust, cifrado, WAF/DDoS, logging y backups.

· 10–15 min de lectura

La seguridad en la nube no es “un producto”, es un conjunto de decisiones repetibles: identidad, datos, red, aplicaciones y operación. Da igual si usas AWS, Azure o Google Cloud: los incidentes más graves suelen venir de permisos excesivos, secretos expuestos, falta de monitorización o copias de seguridad insuficientes.

El modelo mental correcto: responsabilidad compartida

Los proveedores aseguran “la nube” (data centers, hardware, servicios base) y tú aseguras “lo que pones dentro”: usuarios, configuraciones, datos, apps y accesos. En la práctica:

La mayoría de brechas cloud no son “hackeo de AWS/Azure/GCP”: son errores de configuración, permisos o falta de detección.

1) Identidad y acceso (IAM): la base de todo

Si lo clavas en IAM, reduces un porcentaje enorme del riesgo. Estas son las reglas de oro:

Errores típicos en IAM

2) Cifrado de datos: en tránsito y en reposo

Para datos en tránsito, el estándar práctico es TLS 1.2+ (ideal 1.3 cuando sea posible). Para datos en reposo, la referencia habitual es AES-256. Pero lo más importante no es “cifrar”, sino cómo gestionas las claves.

Secretos y credenciales

Contraseñas, API keys, tokens, certificados: todo debe vivir en un gestor de secretos o, como mínimo, fuera del código y con acceso controlado.

3) Seguridad de red: segmentación y exposición mínima

El objetivo no es “cerrar todo”, sino exponer lo mínimo necesario y segmentar para que un fallo no se convierta en desastre.

4) WAF y protección DDoS: protege la puerta de entrada

Si publicas APIs o web, necesitas capas anti-abuso:

5) Logging, monitorización y auditoría: “verlo todo”

Sin telemetría, no hay seguridad: hay fe. Debes registrar:

Consejo clave

Centraliza logs (SIEM o stack de observabilidad), define retención, y crea alertas mínimas: cambios IAM, uso de root, deshabilitar logging, y accesos anómalos.

6) Hardening, parches y configuración segura

Muchos ataques aprovechan lo básico: sistemas sin parches, servicios con configuraciones por defecto o paneles expuestos.

7) Backups, recuperación y defensa frente a ransomware

La seguridad real incluye poder recuperarte. Un buen backup no es “tener una copia”, es: prueba + aislamiento + inmutabilidad.

8) Checklist rápido (para revisar hoy)

Conclusión

La ciberseguridad en la nube no se arregla con “un botón”. Se logra con disciplina: IAM fuerte, cifrado, mínima exposición, detección y recuperación. Si aplicas estas prácticas y las conviertes en estándar, reduces drásticamente incidentes y mejoras compliance sin frenar al negocio.

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