AWS te permite escalar rápido, pero también es fácil “pagar de más” si no hay disciplina. La optimización de costos no es recortar a ciegas: es mejorar eficiencia con datos reales, automatizar decisiones y crear una cultura FinOps.
1) Empieza por lo básico: visibilidad, tags y ownership
Antes de tocar EC2 o S3, necesitas saber quién consume, por qué y cuánto cuesta. Sin etiquetas y sin responsables, el ahorro es temporal.
Project, Environment (prod/dev), Owner, CostCenter, Application.
Top 10 servicios por gasto, anomalías, recursos ociosos, y acciones.
- AWS Cost Explorer: detecta tendencias y servicios “top spend”.
- AWS Budgets: alertas por umbral (y por forecast).
- Cost Anomaly Detection: te avisa cuando algo se dispara.
2) Compute: Right-sizing y compromiso (Savings Plans / RIs)
Right-sizing (pagar por lo que usas)
Muchas instancias están sobredimensionadas. Ajusta CPU/RAM basándote en métricas reales (picos, percentiles, y no solo la media).
- Aplica Auto Scaling en lugar de dejar capacidad fija.
- Revisa instancias con CPU muy baja sostenida (señal de sobredimensión).
- Para batch o trabajos flexibles: considera Spot Instances.
Savings Plans y Reserved Instances
Cuando ya sabes tu “consumo base”, el ahorro grande viene por compromiso. En general:
- Compute Savings Plans: flexibles para EC2/Lambda/Fargate.
- EC2 Instance Savings Plans / RIs: más ahorro, menos flexibilidad.
- Spot: ahorro máximo, tolerancia a interrupción.
3) Storage: S3, EBS y limpieza inteligente
S3: clases, lifecycle y objetos “fríos”
S3 es barato… hasta que guardas de todo sin política. La clave es mover datos a la clase adecuada automáticamente.
- Lifecycle: Standard → IA/Intelligent-Tiering → Glacier según uso.
- Versioning: útil, pero controla costes (expira versiones antiguas).
- Multipart uploads: limpia los incompletos.
EBS: volúmenes huérfanos y snapshots
- Detecta EBS sin instancias (huérfanos).
- Revisa gp2 → gp3 si aplica (mismo rendimiento a menor coste, en muchos casos).
- Snapshots: define retención y borra los antiguos que ya no aportan valor.
4) Bases de datos: RDS/Aurora sin “sobras”
Las bases de datos suelen ser uno de los mayores costes. Optimiza por: tamaño, almacenamiento, y patrón de uso.
- Reduce tamaño si el uso real es bajo (right-sizing).
- Apaga entornos dev/test fuera de horario (automatizado).
- Si tienes picos y baja actividad: evalúa Aurora Serverless (cuando encaja).
- Evita IOPS de más: ajusta storage e índices.
5) Serverless: paga por ejecución, no por “servidores encendidos”
AWS Lambda, Fargate y servicios gestionados pueden reducir costes si tu carga es variable. Pero ojo: mal diseño = más invocaciones, más logs, más coste.
- Reduce duración de funciones, optimiza cold starts si afecta a latencia.
- Controla logs (retención y verbosidad).
- Para APIs: caching y throttling ayudan a bajar ejecuciones innecesarias.
6) Redes y transferencia: el “coste invisible”
Muchos sustos de factura vienen por data transfer. Reglas básicas:
- Evita tráfico cruzado entre AZs si no es necesario (diseño y placement).
- Usa CloudFront para servir contenido y reducir egress desde origen.
- Revisa NAT Gateway: si tienes mucho tráfico, puede ser un coste enorme.
- Optimiza S3 + CloudFront para assets (imagenes, vídeos, descargas).
7) Checklist rápido: acciones que casi siempre ahorran
- Eliminar recursos huérfanos (EIP, EBS, snapshots antiguos).
- Apagar dev/test por horarios (EventBridge + Lambda).
- Right-sizing EC2 y RDS basado en métricas (no intuición).
- Lifecycle en S3 + retención de logs controlada.
- Budgets + alertas + detección de anomalías.
Conclusión
Optimizar costos en AWS es un proceso continuo: medir → priorizar → automatizar → revisar. Con FinOps, el ahorro deja de ser un “proyecto puntual” y se convierte en una ventaja competitiva: menos gasto, más control y decisiones más rápidas.
Después de hablar de AWS y FinOps, te dejamos una recomendación diferente: descubre Uzbekistán con The Silk Road Travel. Cultura viva, arquitectura legendaria y ciudades perfectas para una primera ruta.
Si estás preparando tu viaje, estas tres ciudades son un punto de partida ideal: historia, gastronomía y rutas muy fáciles de organizar.